Esto es lo que deberíamos de darnos diariamente. Un gran abrazo a todos, y aquí un clásico...
De parte de Luna, con amor para ustedes:
Esto es lo que deberíamos de darnos diariamente. Un gran abrazo a todos, y aquí un clásico...
Parte de la historia de México, plasmada en los murales que pintó Diego Rivera.
... que cuando era pequeña y ya tenía uso de razón, los 15 de septiembre nunca fueron la gran fiesta, ni espectaculares o memorables, a excepción de dos o tres.
Casi todas las ocasiones la pasabamos en familia, en la casa comiendo garnachas, pozole o tostadas; en ese tiempo como la economía no era muy buena nos dedicabamos a vender "cuetes" (cuando todavía no sucedía el terrible acciente en el mercado de la merced) durante la temporada del grito. Recuerdo que se surtian en el municipio de Tultepec, "la capital nacional de la pirotecnia", y llegaban con cajas de huevo llenas de una variedad inmensa de esos cuetones, que palomas, brujitas (culpables de hoyos en mis zapatos), buscapies, varitas, cuete blanco, cometas, chifladores, etc, etc, etc... y pues ya teníamos a la clientela segura, era un negociazo la verdad, sin embargo con el riesgo que implica tener la mercancía en el edificio, si ya se acá no hay permisos o alguien que vaya a checar la seguridad, puros cuentos queee... mejor los zorros o la policía municipal se dedicaban al chupe en las casetas y con sus morras trepadas en las patrullas a punto de llamarle Juan al niño...así que con cero vigilancia; no solamente nosotros nos dedicabamos al comercio ilícito (No se vayan a persignar!!)... pues les decía, asi se iban las noches del 15. Cuando tenía ahi como 10 años de edad, toda una escuincla con el orgullo mexicano bien en alto pues acaba de entrar a la banda de guerra, gritaba con mucha enjundia junto con mis vecinitas :Qué viva México cabrones!!! y corriamos a esconcdernosdetrás de la barda para que no nos vieran nuestros papás que tal si nos decían algo por semejante palabrón, aunque ahi si me la pasaban mis papás pues no tenía permitido decir majaderias, pa' todo uno se da sus mañas... y bueno la casa... más bien el patio de la casa, que es particular... se llenaba de compradores compulsivos antes de las 11 de la noche y se pegaban como moscas en las rejas, gritándole a mi madre: oiga güerita vendame unas palomotas, de esas de a dos varos... (y tu nive, de qué la quieres?). Pasaron los años y cuando entré en la época de la punzada me iba a parrandear y a escuchar el santo grito con mis amigochas al palacio municipal de Izcalli, algunos decían que para ver si pescabamos algo, una pulmonía solamente porque ahh que a esas horas era muy frío. Me latía mucho ir porque habian montones de puestos vendiendo de T-O-D-O y la feria a un costado, juegos pirotecnicos y los toritos.. ahh que recuerdos!!, y al final de grito tocaban la misma canción, "El huapango de Moncayo". Y lo que era una plaza llena de algarabía de iba vaciando poco a poco. Disfrutaba mucho todos estas salidas, hasta que llegó un día en que empezaron con las jaladas de espuma a diestra y siniestra, y en lugar de provocar gusto llenarte de una madre de ese tipo lo que daba era dolor cuando caía en los ojos y uno quedaba ciego por unos minutos. Ahí si que no, así que regresamos a las reuniones familiares. Para ese tiempo ya no vendiamos cuetes, porque les comentaba que después de la explosión provocada por toda la pólvora en la merced quedó PROHIBIDÍSMA la venta de estos productos, pero como sabemos nunca se ha acabado el consumo bajo el agua.
Palacio Nacional y plaza donde "oficialemente" se da el grito.
Hay un 15 que recuerdo con especial cariño, ya que la pasé con mi amigo Toño, todos bien malvados nos reunimos en un departamento, que estaba en venta, para tomar y pasar un rato. Mi amigo se pusó hasta la madre y a mi me estaban lavando el coco con un supuesto "viaje astral" que el monito con quien estaba hablando, habia experiemtadoy que dentro de ese viaje estaba yo... naaaah que lo que quería era darme kran el cabrón, que!! y dije sabes que voy a checar a Toño, cuando lo vi haciendo sus shows, ahhh que 15, y bueno ese lo recuerdo especialmente porque meses después se convertiría en la casa de mi hermano. Así que cada que piso ese lugar vienen a mi mente escenas de esa noche, y se me hace super loco ver como las pequeñas cosas y gente que no tienen nada que ver se conectan de alguna manera.
Esperanza, Unidad, La sangre de los héroes
El último 15 que pasé en México fue en el 2004, cuando regresé por mi permiso de residencia. Se organizó una pachanga a todo dar, con juegos tradicionales y puras tostadas :P, awwww se me hizo agua la boca!! -demonios ando de antojadiza!!-
Ahora que estoy fuera de México, sigo festejando ese día mas no lo sobrestimo, porque sería muy tonto hacer algo que siempre fue normal para mi, en una súper fiesta. Sigo siendo mexicana, y tengo mi orgullo bien parado a diario (sin albúr), México no es un simple festejo y un momento en el que todo el pueblo se pone la camiseta, México somos todos, con defectos y virtudes, con corrupción y solidaridad, con derechas e izquierdas, con fresas y nacos, con comunidades marginadas y colonias de polanco o las lomas, con huaraches o descalzos, con un super celular o un tabique porque no hay dinero para estar al día en la tecnología, y muchas ironías y verdades. Por eso, llevo mi México en el corazón, el México que yo conocí, el que yo viví y el que me dio los mejores recuerdos de mi vida, el que me dio la oportunidad de ver, gozar y conocer el caos y el calor de los demas.
Sí hay algo que ahora sí puedo decir: estoy pero reteorgullosa de ese día es porque mi hija Luna nació en esa fecha y sin querer ha sido el grito mas importante de toda mi vida. Así que con todo gusto quien deseé venir este sábado 15 vamos a celebrar el cumple de ella y en la nochecita a México.