El último mes pasé de ser una panza andante a una misma pera de boxeo! Este bebé me está dando con todas las ganas del mundo, y en la noche es la hora del entrenamiento, me acuesto de lado izquierdo ahh pues no le gusta y suelta el golpe; me cambio, no le gusta y me suelta otro. Es lindo y extraño sentirlo, al principio es como una viborita que va de arriba hacia abajo. De repente se siente como mariposas en el estómago, y ahi me aucerdo del estado de enamoramiento cuando ves al amado, me cae que se siente así! A veces siento como si me tocara la puerta porque ya le urge salir y me da un dolor intenso. Que aproveche mientras esté adentro y entrene para que salga sanito y con una excelente condición!
sábado, diciembre 19, 2009
lunes, diciembre 14, 2009
Recuerdos
Hace unos días alguien me preguntó: ¿qué es lo que extrañas más de la navidad en México? Sin dudarlo contesté que echaba mucho de menos la cena navideña. En especial ese platillo tan delicioso: Los romeritos. Tan sólo con escribir el nombre e imaginarme un plato lleno de ésa maravilla se me hace agua la boca, literalmente. No sé a ustedes, o los que han tenido la oportunidad de probarlos, si compartan ese mismo sentimiento, porque creo sin equivocarme que son de lo más representativo de la cocina mexicana en el mes de diciembre. Recuerdo que solía ayudarle a mi mamá y a mi abuelita a escoger la hierba, que se comprababa puntualmente un día anterior o el mismo 24 por la mañana para que estuvieran bastante frescos. Después nos sentábamos en la mesa para empezar a escogerlos y quitar las ramitas feas y alguna posible raíz, era un trabajo estenuante y cansado pero... ¡valía tanto la pena! No me sé la receta completa, pero sí fui testigo de toda la preparación. Luego teníamos que limpiar los camarones secos y quitarles la cabeza; cortar las papas y cortar los nopales en "palitos". Elegir el mole en el mercado era también una odisea, porque nos daban a probar de todos los tipos que tenían a disposición, ahhh no saben cómo disfrutaba probar que el mole rojo, el mole picoso, el menos picoso, el de sabor a cacahuate, el que ya tenía sabor a camarón, que era el que usualmente compraban y nunca entendí; porque si al mole le ibamos a agregar camarones, por qué tenía que ser mole con sabor, bueno al menos yo nunca lo hubiera hecho porque así sube más el sabor pero, mmm si tuviera el chance de hacerlo no compraría con sabor a camarón.
Ya me salí del tema... Cuando mi mamá Luisa preparaba los romeritos y ya estaban listos; yo era la más acomedida para estar en la cocina cuidandolos, era la vigilante con "derecho" jajaja y siempre mi mamá Luisa me decía: -¡ayy jija del carajo salte de aquí, sí bien sé que estás para robarte los camarones!- y le contestaba:- ¡no, cómo puede creer eso mami!, a ver ¿quien la quiere? - y le acomodoba un beso en la mejilla y siempre tan sabia me decía: - ¡ay hija, gente melosa es peligrosa! y contigo aquí ya no va a quedar nada para los demás.
Sí, los romeritos. Con mole y esa rica hierba, con el olor y sabor que los caracteriza tanto, las papas, los nopales, ¡dios! cuánto los extraño y cuánto se me antojan! La navidad en México la echo de menos porque cada año a pesar de que cambiaban el menú, siempre siempre había una buena cazuela de barro con unos romeritos calientes. 

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El baúl de los recuerdos
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jueves, noviembre 26, 2009
Estoy obsesionada!!!
Es cierto eso que con los años a una le gustan los más maduritos...jijiji y lo digo sin pena. Pero es que... a ver qué pero le hallo a este papucho (el vocal Steve). Sí, este post está escrito por una fan loca, o sea: yo!. Aunque esa voz no salga igualita en vivo. No le pongo ningún pero. Aunque ahora que lo recuerdo al único que he escuchado cantar como en los discos, es a Salvador Moreno de La Casta, ésa sí es voz y no joterías. Y cómo estoy en la semana llamada obsesión, aquí mi canción preferida de esta banda alemana And One "So klingt liebe". No me canso de escucharla.... un suspiro de aquí a un año en Berlín...ojalá ojalá...
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Lo que escuchan mis oídos
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domingo, noviembre 22, 2009
De la influenza A
Después de que tantos mitos, cadenas de un genocidio planeado y demás información a la que tuvimos alcance, decidimos en casa que sí nos pondríamos la vacuna. Nuestro deber y consciencia, como ciudadanos, nos llevó a esa decisión y contribuir para evitar la posible propagación y contagio de la famosa, nueva influenza. Sabemos que no tiene una buena reputación entre la opinón pública, la sociedad; pero mientras los doctores la recomienden la verdad creemos que hicimos bien. Al final de cuentas se trató de una elección libre, nadie nos obligó, ni obligarán a que la gente se vacune, aunque sería bueno que se vacunaran, pero ya son cuestiones, creencias y convicciones muy personales.
Ahora que los tres nos vacunamos puedo platicarles que a nuestra hija de 4 años, no le pasó nada malo. Amén del dolor muscular en el brazo y un poco de fiebre en la noche, y eso fue todo. Mi esposo, también tuvo algunas reacciones m
ás marcadas, además de las que mencioné presentó mucho cansancio y dolor de cabeza. A la semana ya estaba bien. La última en ponerse la vacuna fui yo, y eso que estoy entre los grupos de riesgo. Pero me la pusieron hasta que el bebé no corriera ningún peligro. El martes pasado me tocó y fui a la hora. Me pusieron una dosis completa por mi estado y al final lo único que vi fueron "estrellitas". Esperé 15 minutos para ver posibles reacciones, y nada... me sentí muy bien. No tuve más que el dolor del brazo ese día en la noche, el cual ya desapareció el día de ayer.
No, a la influenza A
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Vida en Malmö
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