El punto es que cómo hacía un calor espantoso, de esos que uno siente el cuerpo como chicloso y que dan ganas de estar remojándose todo el santo día dentro del agua; decidí que sería una opción ideal para ponerme ese vestidito que me había comprado hace tiempo y andar con mis patas al aire, que bien necesitaban un poco de sol. Oh oh, error. Cuando salímos de casa, el viento empezó a hacer de las suyas y a juguetear con el vestido. Demonios!! -pensé. -Si ahora cambio de opinión me la harán de jamón H y Luna, además el bus se irá, ush!!!
Me llené de valentía y decidí continuar con la hazaña, jajaja. Es que siempre me ando quejando de que sí una trae un vestido o una falda, y se sabe de antemano que se corre el riesgo de un pequeño accidente, no se debería de usar. Total, me uní al club. Todo iba bien, hasta que bajamos del bus; cerca de la librería está a unos cuantos kilómetros el mar y por consecuencia el viento es más fuerte. Imagínenme agarrándome literalmente las enaguas para que no se viera más de lo permitido. Mi H marido se empezó a reír maliciosamente de mí, luego Luna siguió e intentó darle una manita al viento. En plena acera me levantó el vestido. Yo estaba muerte de pena, y dije trágame tierra. No lo disfruté para nada. Cuando íbamos a pasar la calle, mientras esperábamos que el semáforo cambiara a verde, sale H con que unos tipos de un carro me estában viendo las piernas :S . Pues más me prendí, jajaja no veía la hora en tomar el bus de regreso a casa. Es tan incómodo el asunto, y de repente ví a todas las chavitas, señoras en la ciudad sin pena alguna, ellas disfrutando de enseñar la pierna al aire. Pero es que parecía que me "bajaron del cerro a tamborazos". Horror!
Moraleja, hagan caso a sus instintos de pudor :P



